Locas de Alegría (La pazza joia)

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¿LocAs de Alegría? o ¿LocAs de sufrimiento?

 

Deconstrucción de la psicopatología femenina en el cine

Aquest treball és la síntesi final de l’assignatura Deconstrucció de la Psicopatologia de Gènere del Màster de Dones, Gènere i Ciutadania. La nota final fou molt bona. Considero que vaig fer una bona feina. Espero que us agradi i en gaudiu de la lectura.

Introducción: argumento y consideraciones generales

Ser mujer, para muchos es sinónimo de estar o ser loca. De la misma forma, ser o estar locas para muchos es dejar de ser mujer. ¿Entonces? Qué somos las mujeres locas, ¿un no-ser? Lejos de querer plantear una discusión teórica sobre el sujeto (loco o no) en el feminismo, sirva esto como introducción al análisis de la película italiana: Locas de alegría en su versión española, La pazza gioia[1] en la versión original italiana (2016).

fotos protagonistesEl film tiene como hilo argumental la historia de la fuga de dos mujeres de un centro psiquiátrico en la Italia de Berlusconi, centro que podíamos nombrar como centro psiquiátrico sui generis: Vila Biondi. Beatrice, mujer madura, preciosa, una suerte de rica e influyente venida a menos, está diagnosticada como bipolar, sufriendo la fase maníaca. Donatella, joven, delgada, tatuada, padece de depresión endógena. Ambas escapan del centro donde se las escogió para hacer una tarea de jardinería con el fin de poner en orden sus asuntos, para resolverlos, buscando una paz que ha sido alterada por la enfermedad. Beatrice, está eufórica, extraordinaria, incansable y encuentra en Donatella alguien quién, por falta de ánimo, la escucha, no la contradice. Se complementan.

Inician, con la huida, un periplo trágico-cómico que algunos críticos tildan de emocionalmente inestable e ideológicamente descentrado[2], pero otros ven en la película un drama inolvidable con reminiscencias a Fellini o a Berlanga[3]. No obstante, la crítica más analítica y, creemos, acertada, inspiradora de este trabajo es la crónica de Lucía Etxebarría, en su blog-revista Allegramag. Citando algunas frases, Etxebarria cree que si “¿Están de verdad locas? ¿O están locos todos los que las han maltratado, abandonado, ninguneado? (…), y de que no están precisamente “locas de alegría” sino que su problema, precisamente, es el contrario: un dolor enorme, subterráneo, que sobrellevan como bien o mal pueden” (Etxebarria, Allegramag, 2016).

Tesis principal del trabajo

Porque esta es la tesis que defiendo en este trabajo: las mujeres no enferman porque sí, porque su cerebro se descompense, esa sería la consecuencia de muchas otras cosas, antes viene el sufrimiento, el caos, el resquebrajarse.

Lagarde cree que “las mujeres no nacen locas, “se vuelven locas” (…) En su logro participan la sociedad, la cultura y sus instituciones, y desde luego, la particular creación que hace el sujeto de sus propias condiciones vitales” (Lagarde, 1990: 766). Porque en Beatrice, el amor hacia un hombre vulgar y maleducado que no es su marido, quién se vuelve a casar con otra mujer y tiene dos hijos con ella, hace que el mundo a sus pies se tambalee. La fama y el éxito perdidos, un nivel de vida irrecuperable la vuelven loca. Mientras tanto Donatella sufre de algo, quizá más doloroso que la frivolidad de la visión del trastorno bipolar que nos da la película. La mujer ha perdido un hijo, no sabemos hasta adelantado el argumento si ha sido asesinado por ella, o qué ha pasado. Pero el dolor de la depresión por un hijo ausente es profundo, punzante, oscuro, negro.

Beatrice no consigue que la ame su don juan, Donatella no puede ser madre de su hijo nunca más. Esta situación es la definición exacta que hace Lagarde de la locura femenina: “(…) para unas, como resultado del enfrentamiento de impedimentos para la realización de intereses y para la satisfacción de necesidades (…) Para otras, la locura surge ante la imposibilidad de realización del ser mujer, es decir, de cumplir sus cometidos sociales” (Lagarde, 1990: 767). De la misma forma Burín expresa, cuando explica la psiquiatrización de la mujer en general, y la construcción de la subjetividad en psicoanálisis, que la mujer se configura como objeto en tanto en cuanto o es objeto deseante de un hombre, o es objeto deseador de un hijo (Burín, 1990:33)[4]. Beatrice y Donatella. Donatella y Beatrice.

Locura femenina

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Sin embargo, antes de hacer un retrato íntegro y encajar a las protagonistas de Locas de Alegría en sus papeles clásicos y estereotipados, según Lagarde, de locas de libro, vamos a hacer un repaso por cómo trató, precisamente, el cine a este fenómeno conocido como locura. No se ha encontrado la encrucijada entre feminismo, locura y cine, aunque sí he podido rescatar trabajos que analizan desde la vertiente cinéfila las películas que encajarían en esa confluencia de términos. Curiosamente (o no tan curiosamente) el cine de mujeres locas es un fiel reflejo de lo que ha sido la psicopatologización del malestar de las mujeres (Burín, 1990). El cine se alimenta de la “ciencia” psiquiátrica para narrar las historias de locura desde un punto masculino y heteronormativo (Nabal, s.f.).

De hecho, de esa visión masculina de la enfermedad mental podemos sacar dos imágenes bien claras del loco en el cine (digo loco y no loca, porque hasta en la ficción de los relatos fílmicos existe androcentrismo de los personajes, aunque existan locas de cine célebres). Poseck escribe, analizando algunas de las películas sobre enfermedad mental más conocidas de la época más moderna, que existe una doble vertiente, la enfermedad mental como algo que convierte a la persona en extraordinaria y superior, y la imagen contraria, la sórdida, delincuencial, criminal o terrorífica. Como es de suponer las mujeres si hemos sido narradas, seguramente ha sido en la segunda vertiente (Poseck, 2006: 80).

Locas de Alegría deconstruye esta imagen tan polarizada de la locura en el cine, bien porque nos las muestra como grandes víctimas, excepcionales mujeres con una fortaleza sobrenatural, bien porque también cometen delitos, graves. Digo que sí, sí ha habido locas de cine con nombre propio, aunque el blog que habla sobre ello únicamente repasa películas de la primera mitad del siglo XX, introduce un análisis interesante. La mujer ha sido representada en el cine como loca por dos causas: porque su comportamiento no se adecúa al rol social establecido psicopatologizando conductas rebeldes y porque la culpa en la mujer, clarísima herramienta del patriarcado, ha hecho que se autosugestionasen en ella excesivamente, procedimiento visto como locura (RedRumBluesBlog, 2014). Sea como sea el cine ha construido una narrativa sobre la locura de forma paralela a la construida por la psiquiatría, sin cuestionar, criticar o enmendar la imagen dañada de la enferma mental, discriminada y vilipendiada hasta en la gran pantalla.

Encierros de cine

Mención breve merece el centro psiquiátrico, llamado más arriba, sui generis, porqué más que un centro donde viven enfermos internos parece una casa de colonias muy al estilo del cine de humor, y la cultura italiana. En vez de un lugar de encierro, parece un asilo de recuperación, y no se parece nada a los clásicos centros psiquiátricos que ha representado la gran pantalla a lo largo de la historia, pues como explicita Poseck (2007): “El cine ha perpetuado la imagen del antiguo hospital psiquiátrico y no ha dado fe de la reforma que ha operado en ellos en el último siglo, transmitiendo una imagen obsoleta y, por tanto, falsa realidad del hospital psiquiátrico” (Poseck, 2007: 58). Y, a pesar de que esta última expresión es real: falsa realidad del hospital psiquiátrico, se podría aplicar la expresión a este asilo especial (Vila Biondi) pero casi irreal, pues, a lo largo de la película aparece, esta vez sí, en contraposición, un centro, más real, tal y como los conocemos en la actualidad. No obstante, se pone en valor aquí, el intento deconstructivo de lo que es y lo que debería ser un centro de estas características.

Cine deconstructivo feminista

Para concluir este apartado, intentaríamos llamar al cine de Locas de Alegría cine deconstructivo de la enfermedad mental, aún a riesgo de extrapolar y otorgar demasiados significados de la película a un discurso de deconstrucción de la psicopatología de las mujeres. La definición de cine deconstructivo no es más que la misma definición del término: ruptura, “(…) con objetivos de provocar en los espectadores la consciencia de la existencia y efectividad reales de códigos predominantes, y como consecuencia, crear una actitud crítica hacia ellos” (Kuhn 1991 :173).  Locas de Alegría intenta, en efecto, inducir a la crítica de lo que rodea a las patologías mentales en las mujeres a través de mostrar las causas sufrientes y suficientes para desarrollarlas como episodios de vida o entorno familiar.

Deconstruyendo Locas de Alegría

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Y es que, la película tiene elementos (las dos protagonistas, la enfermedad que viven y sufren, los centros donde se las recluye -y que ya hemos tratado en el punto anterior-, y finalmente el trasfondo explicativo de todo ello) que nos llevan a pensar, a intentar reflexionar sobre cómo empezaríamos la deconstrucción de la enfermedad mental.

Si empezamos por Beatrice y Donatella. Vemos, y ya se ha dicho, que la primera sufre de trastorno afectivo bipolar en fase maníaca, la segunda de depresión endógena y que su padecimiento tiene que ver con algún mal infligido a su hijo. Lagarde en Los cautiverios de las mujeres (1990) hace distinción entre diferentes locuras de las mujeres, partiendo de los sufrimientos o malestares que han ocasionado la enfermedad, y cómo, ambas protagonistas de las películas ostentan papeles tan relacionados con la feminidad que se espera, la mujer enamorada y la madre, también creo encontrar un encaje entre dos tipologías de enfermedad y locura que propone Lagarde.

Por su parte Beatrice, encajaría en lo que la autora mexicana denomina bovarismo, y es que las locas de amor han existido, existen y existirán (mientras impere el amor romántico). La dependencia emocional del amante, del hombre que ha encontrado fuera de casa lo que la constreñía dentro, se convierte en locura, “el drama ocurre por la falta de alternativas para las mujeres. El bovarismo es una locura porque no es una alternativa” (Lagarde, 1990: 715) Es decir Beatrice está loca de amor por su amante, quién la desprecia y sólo busca de ella el dinero. Ella, perspicaz, mordaz, hiperactiva, inteligente, todo esto no lo ve, y le lleva un buen montante de dinero que le ofrece aun diciéndole palabras cariñosas.

Donatella, en cambio, tiene una historia, quizá no más compleja, pero si más dolorosa en cuánto que implica a un niño pequeño, su hijo. De la tipología que se propone en Locas del libro citado, veríamos que se articula bien a la hora de hablar de Maternidad y filicidio. Cuando Donatella explica a Beatrice lo que ha sucedido en el pasado con su hijo, y que ha mantenido guardado durante todo el periodo de encierro en el centro sui generis psiquiátrico, lo hace casi en los mismos términos en los que habla Lagarde: “En el filicidio es posible reconocer la forma extrema de la maternidad. Contiene la concreción de la dialéctica implícita de la vida, en la muerte ejecutada por la madre quién es, en el terreno mítico, síntesis simbólica de la vida. El filicidio es la muerte y la renuncia del núcleo de la identidad y de la definición social y cultural de la madre. Es la muerte del hijo y de la madre realizada en esa relación” (Lagarde, 1990: 748). Donatella, dice algo así como, que de aquella manera volvieron a ser uno, mientras se hunden en un abrazo volviendo de nuevo al líquido acuoso amniótico del vientre de la madre.

Dolencias de las protagonistas

Si focalizamos ahora en la enfermedad que padecen, porque sí, padecen dolencias, malestares, agravados y socializados y casi detonados por las circunstancias vivenciales de cada una. A pesar de que Burín no concede espacio a la depresión endógena, y únicamente diferencia entre depresión normal y neurótica, observaremos que a Donatella, le diagnostican depresión cuando es una niña pequeña casi adolescente, que se mantiene controlada hasta el nacimiento de su hijo, y que la ignorancia y desprecio manifiesta (por decirlo suavemente) del padre de su niño hacia él y ella la hacen caer empicado en un estado depresivo. Beatrice en cambio, sufre de trastorno afectivo bipolar (TAB) en fase maníaca. Como he apuntado en algún lugar anteriormente, esta enfermedad esta retratada con liviandad, de forma superficial, y muy frívola. Está actuada magistralmente, pero el trasfondo que se deriva de ella es que una vez pasada la fase maníaca, nos volvemos personas dóciles y, por ende, insensibles, cuando la batalla sólo ha hecho que comenzar de nuevo con otras reglas de la contienda.

Conclusión

Locas de Alegría es una magnífica pieza fílmica distinta al tratamiento de la locura vista en el cine en los últimos años. No sólo por tratarse las protagonistas de mujeres, sino por el enfoque y la tesis que trasciende una vez vista y analizada. He partido mi análisis de la definición de mujer loca de Marcela Lagarde, de la que se deriva que las mujeres locas lo son porque muchas padecen sufrimientos debidos al género que las hacen enfermar. Estos padecimientos pueden ser de diversa índole: por ver frustrados sus deseos, o por no poder llevar a cabo algunos de los indicativos de ser mujer en sociedad como la maternidad.  De forma indudable se piensa en Beatrice y Donatella, las protagonistas de la película.

A pesar de que hemos encontrado esta joya para concluir la asignatura, es difícil encontrar artículos académicos que relacionen los ítems feminismo – deconstrucción psicopatología – cine. Aun así, el cine feminista existe (Kuhn, 1990), de la misma forma que existe un análisis de la locura de la mujer en el cine de forma más cercana, en los blogs o en trabajos no publicados o artículos, esta vez sí académicos, que relacionen la locura y el cine (Poseck, 2006, 2007). Toda esta fusión de información vendría a decirnos que la mujer ha estado sobre-infra representada. Sobre representada en la vertiente de mujer loca, de persona que se aleja de los dictados sociales en su papel de mujer, pero infra representada en la vertiente que le otorga, de forma errónea, a la enfermedad mental un halo de excepcionalidad, o genialidad fuera de las capacidades comunes de la persona sana.

El argumento principal que se defiende en este trabajo es el siguiente: Locas de Alegría representa un hito cinematográfico en el que las mujeres protagonistas de la película son enfermas mentales, película en la que el malestar de las mujeres tiene más de extrínseco y social que, de dolencia física, que también, y/o de tratamiento macabro. Como de poco macabro tiene el centro psiquiátrico donde están recluidas Beatrice y Donatella, y de donde escapan a resolver, a poner en orden los problemas que las atenazan en su encierro y enfermedad. Sólo una crítica les haríamos al largometraje, y ya se ha apuntado un par de veces a lo largo y ancho del trabajo. La imagen de dolor y lucha, la que acaba vertebrando el final de la historia es la de la depresión de Donatella por razón de su hijo, convirtiendo a Beatrice en una muñeca títere caprichosa de su propia enfermedad sin conferirle entidad a su historia, con lo que, una vez pasado el episodio maníaco, para entrar en la depresión o en la ausencia de síntomas una vez reanudado el tratamiento correcto, Beatrice, parece hasta feliz de estar en el centro, sin sentimientos, sin nada por lo que luchar. La frivolidad de la manía destaca de la gravedad de la depresión. Esa es mi crítica.

Apuntar también que se podía tratar el tema de la familia, cómo en ambos casos de las mujeres de la película, estas son personas ausentes, poco avezadas a comprenderlas, o más preocupadas en sus propias personas: egoístas. Ello también influye en que estén encerradas, en que sean locas. De la misma manera, se podía hablar de la adicción de las dos pacientes a los antidepresivos, y opiáceos, convirtiéndolas además de en locas en drogadictas de su propia medicina.

En conclusión y, para terminar, acabaremos con una cita de Lagarde (1990), cerrando el círculo con el que empezamos el trabajo. Para Lagarde “la locura de estar sometidas a la acción de los otros produce en las mujeres un intenso sufrimiento que le viene de fuera, que no depende de su acción, de su voluntad, ni de su decisión; no depende de ellas, por el contrario, la dependencia vital que las vincula a los otros está en la génesis de su sufrimiento. Esta locura femenina es el delirio producto de la permanente entrega a los demás” (Lagarde, 1990:767). Como ella misma dice, gran parte de la locura vendría del ser para otros y no ser para ellas, como Beatrice y Donatella.


Bibliografía

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  • Blues, R. (2014, febrero 25). Redrum Blues: Patológicas: la locura femenina en el cine (1ª parte). Recuperado 26 de mayo de 2017, a partir de:
  • http://redrumblues.blogspot.com.es/2014/02/patologicas-la-locura-femenina-en-el.html
  • Buenaventura, C. S. (1970). Aproximación al «mito» de las madres patógenas. Recuperado a partir de:
  • http://documentacion.aen.es/pdf/revista-aen/1981/revista-02/04-una-aproximacion-al-mito-de-las-madres-patogenas.pdf
  • Kuhn Annette. (1991). Cine de mujeres. Feminismo y cine. Madrid: Catedra.
  • Nabal Aragón. (s. f.). El cine y la enfermedad mental.
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  • Lagarde, Marcela. (1990). Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas. Madrid:  horas y Horas
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  • Burín, Mabel; Moncarz, Esther; Velázquez, Susana. (1990). El malestar de las mujeres. La tranquilidad recetada. Barcelona: Paidós

Notas a pie de página

[1] Belardi, Marco (productor), Virzi Paolo (dir.). (2016). La pazza gioia. Largometraje. Francia – Italia.

[2] Crónica de El Periódico 16/03/2016

[3] Crónica de El Espectador Imaginario 11/2016

[4] “Las mujeres, según formula la teoría, de manera privilegiada han de desear ser objeto del deseo de un hombre, y desear un hijo” (Burín, 1990: 33).

Difòn la idea!
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10 Replies to “Locas de Alegría (La pazza joia)”

  1. Todo muy bien redactado e interesante saludos desde Chile

    1. ¡Gracias por el comentario!

  2. ¡Gracias por el artículo! Me lo guardo a favoritos para tenerlo presente en un futuro.

    1. ¡Gracias!

  3. ¡Buen artículo! De veras, he estado leyendo tu weblog y creo que compartes un buen contenido de calidad. Me sorprende que no tengas más comentarios, buen trabajo.

    1. ¡Muchísimas gracias! 😉

  4. Me ha agradado este artículo, mil gracias por compartirlo y prosigue de esta manera.

    1. De nada, ¡gracias por comentar! 🙂

  5. ¡Buen artículo! De verdad, he estado leyendo tu blog y creo que compartes un buen contenido de calidad. Me sorprende que no tengas más comentarios, buen trabajo.

  6. Todo realmente bien redactado y también interesante saludos desde Chile

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